Capitulo #1

ABUELAS

Quiero contarte la historia de algunos recuerdos gastronómicos, empezando por aquellas personas que siempre querían alimentarnos y vernos felices, comiendo lo que nos preparaban con amor. 

Empezaré por mi abuela, una señora que cocinaba en mí no tan humilde opinión “PERFECTO”, puesto que cada una de sus preparaciones o comidas eran insuperables, algunos de estos recuerdos van desde el olor de café recién tostado, el cual cosechaba en su huerta, recuerdo la pisca andina o caldo de papas como ella lo llamaba, también su preparación más insuperable las hallacas, para las que se preparaba con más de 5 días de anticipación. Iba desde buscar las hojas de bijao o biao, las que se cultivaban en la finca de un tío ubicada a una hora de casa, debíamos cortar las hojas, también seleccionarlas por tamaños y cantidad por paquete, adicional debías dejar la planta limpia para que siguiera produciendo hasta el siguiente año. 

Luego el retorno a casa ya con las hojas en sacos, después de eso pasaban unos dos días al menos, mientras compraba carne de res, cerdo, pollo o gallina, papada de cerdo, garbanzos, pimentones, cebolla larga o cebollín, harina de maíz precocido o harina pan, ajos, bija u onoto y meses antes debías recoger leña para cocer las hallacas. 

La preparación comenzaba siempre un día 23 de diciembre desde las 4:00am, como primer paso; debías remojar los garbanzos el día anterior. El segundo paso; cortar las carnes en cubos y se aderezaban por separado con: ajo, cebollín, sal y aceite onotado. Tercer paso; limpiar las hojas de biao, seleccionar una grande y una más pequeña. Cuarto paso; amasar la harina con un licuado de cebollín y aceite onotado o manteca de cerdo, esta masa debía quedar más suave y amarilla. Quinto paso; cortar los pimentones en julianas largas. 

El armado siempre era básico teniendo cada carne por separado, debías colocar la hoja grande sobre la mesa y sobre ella la pequeña, luego agregabas la masa de maíz, de allí agregabas los garbanzos y luego las carnes bien ubicadas, sobre eso dos o tres pedacitos de papada por último la juliana de pimentón para decorar, sin olvidar media cucharada de aceite onotado, todo esto se envolvía y se amarraba con cabuya, pabilo o pita, se hacían alrededor de 100 o 150 hallacas todas estas se acomodaban en una olla, que se le agregaba agua hervida para montarlas a cocer, una de las mejores partes de todo esto era esperar junto a los demás familiares recordando el pasado mientras se cocinaban las hallacas. 

Después de pasadas unas 8 horas cociendo las hallacas, mi abuela sacaba una de prueba, y en ese momento se grababan nuevamente los sabores en mi memoria de todos los ingredientes mezclados y cocidos al vapor con leña, allí se hacía presente ese sabor a humo característico de una hallaca, todos esos sabores nivelados unidos en una preparación perfecta. 

Esto sin duda uno de los mejores recuerdos gustativos. 

… 

Publicado por memoriagastronomica

contador de historias gastronómicas basadas en mi entorno familiar, laboral, amoroso, y mas esperando que les gusten y compartan conmigo también sus historias o como les llamo memorias gastronomicas.

3 comentarios sobre “Capitulo #1

  1. Nuestras abuelas, siempre son parte fundamental en esos recuerdos gustativos, en esos olores y sabores que te llevan a la infancia, a las travesuras de niños y a la complicidad y eterna alcahuetería de las abuelas preparando nuestras comidas favoritas.

    Le gusta a 1 persona

Responder a Zulma Pinto Cancelar respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: